Orgullo, Psicología y Compromiso: un día para recordar en Torremolinos
El pasado 6 de junio tuve la oportunidad de vivir uno de los días más especiales y emocionantes de mi trayectoria profesional y personal: Participar en la celebración del Orgullo de Torremolinos junto al Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental. Fue mucho más que asistir a un evento. Fue formar parte de un momento que considero histórico para nuestra profesión.
Bajo el lema "La Psicología que acompaña, defiende y sostiene", el Colegio estuvo presente con una carroza propia para mostrar de forma clara y visible su apoyo al colectivo LGTBIQ+. Un gesto que trasciende lo simbólico y que refleja el compromiso de una profesión que debe estar siempre al lado de las personas, especialmente de quienes han sufrido discriminación, incomprensión o exclusión.
Para mí, la psicología tiene una responsabilidad fundamental: acompañar, comprender y no juzgar. Nuestra profesión debe contribuir a construir espacios seguros donde cada persona pueda desarrollarse con libertad, autenticidad y dignidad. Por eso, considero tan importante que, formemos parte o no del colectivo, defendamos activamente los derechos, la igualdad y el bienestar de todas las personas.
Más allá de la música, los colores y la celebración, hubo algo que me llamó muchísimo la atención: la naturalidad. La naturalidad de poder ser, de poder expresar y de poder ocupar un espacio sin miedo. Vi familias compartiendo, personas de todas las edades participando con orgullo. Vi amigos celebrando juntos. Vi diversidad, respeto y convivencia. Pero, sobre todo, vi a muchas personas siendo libres. Libres para expresarse, para mostrarse tal y como son, para disfrutar sin miedo, sin vergüenza y sin ataduras.
Y no pude evitar hacerme una pregunta: ¿no es precisamente eso lo que busca la psicología? ¿No es ese el objetivo de todo ser humano?
Lo que viví fue una jornada de celebración, felicidad y esperanza. Un ambiente donde en cada lugar que mirases había sonrisas, amabilidad, conversaciones espontáneas y respeto mutuo. Un espacio en el que era fácil hablar con cualquier persona y sentirse acogida. Un recordatorio de que la convivencia es posible cuando el respeto ocupa el lugar principal.
Además, tuve la suerte de compartir esta experiencia no solo con compañeros y compañeras de profesión, sino también con amigos. Eso hizo que el día tuviera para mí un significado todavía más especial.
Quiero destacar especialmente la labor realizada por el Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental para hacer posible esta participación. Mi agradecimiento a José Antonio García Serrano por su trabajo de organización y coordinación, por su compromiso constante. También a Mariela Checa, decana del Colegio, por impulsar iniciativas que acercan la psicología a la sociedad y la sitúan donde debe estar: comprometida con los derechos humanos, la inclusión y el bienestar de las personas.
Estoy convencida de que este paso no debe quedarse en una acción aislada. Debe tener continuidad. Porque lo vivido en Torremolinos demuestra que la psicología tiene mucho que aportar en la construcción de una sociedad más libre, más justa y más saludable.
Ese día también sentí orgullo de mis propios valores. Orgullo de pertenecer a una profesión que puede contribuir a mejorar la vida de las personas. Y orgullo de comprobar que estoy representada por un Colegio Profesional que entiende que acompañar, defender y sostener no son solo palabras, sino principios que deben traducirse en acciones.
Porque se ha hecho historia. Porque este es el Colegio Profesional que me representa.